Las cuatro fases de la migración

Actualizado: 25 sept 2020

La migración implica mucho más que comprar un ticket de avión y mudarnos a otro lugar. Empezamos a transitar ese proceso mucho antes de emprender el viaje, entre despedidas y abrazos, investigaciones sobre el nuevo país y los trámites burocráticos que hay que llevar a cabo.

De a poco, vamos entendiendo lo que supone irse del país donde creciste, más allá de los motivos de nuestra partida.


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En esta oportunidad hablaremos de las cuatro fases del proceso migratorio:

  • Resistencia

  • Adaptación

  • Integración

  • Asimilación


Resistencia:


Se produce luego de los primeros meses en el país de acogida, ya que en un inicio somos una mezcla de inmigrante y turista, a quien le sorprende todo lo nuevo de ese lugar.

Las resistencias son mecanismos que todos tenemos y que aparecen cuando sufrimos cambios abruptos, salimos de nuestra zona de confort o como en este caso, migramos.

Se evidencian principalmente en cuestiones culturales, hábitos alimenticios y costumbres del lugar. Si has migrado a un país donde se habla una lengua diferente a la tuya y que desconoces, también se puede ver la resistencia en aprender ese nuevo idioma.


Adaptación:


Es la más linda de las fases, ya que implica “dejar de resistir”, lo novedoso y diferente empieza a ceder de a poco y transformarse en algo posible. Ya no hacemos comentarios negativos y/o comparativos con nuestro país y como nos estamos acostumbrando, no nos molestan tanto. La adaptación es la puerta de entrada a la siguiente fase.


Integración:


Esta fase implica empezar a aceptar y adoptar costumbres y hábitos propios del lugar. De a poco dejamos de lado ciertas costumbres y rituales de nuestro país de origen para dar lugar a aquellos que forman parte de nuestro nuevo lugar. Suele aparecer el interés por entender e incorporar aquello diferente a nuestro bagaje cultural y solemos tener una predisposición positiva. Nuestras acciones generan la sensación de pertenecer. En esta etapa también pueden surgir algunos duelos, ya que el integrarnos al nuevo país implica colocar nuestro país de origen en otro lugar.


Asimilación:


En esta última fase se realiza la elaboración de la migración y la resignificación de nuestro país de origen. También implica aceptar las pérdidas generadas por el proceso y los cambios en nuestra identidad como sujetos. Esto no quita que también hayan ganancias. Ambas -pérdidas y ganancias- coexisten.

La asimilación no quiere decir que todo lo referido al nuevo país sea incorporado, ya que no dejamos de ser “inmigrantes en…”, migramos con nuestra historia y con nuestra cultura originaria. Por lo tanto, es importante no erradicar lo que nos gusta y nos hace ser quienes somos.


Tips:

  • Cada persona vive su proceso a su manera. Hay quienes lo realizan rápidamente y otros tardan más. No te apresures, acepta tus tiempos.

  • Muchas personas cuando migran, creen que lo mejor es no encontrarse con compatriotas porque dificultan su adaptación al nuevo país. En realidad este tipo de encuentros nos permiten abrazar nuestra cultura, nuestra identidad nacional y nuestra lengua.

  • No intentes ser lo que no sos, migrar no quiere decir cambiar tu forma de ser por querer pertenecer.

Si estás en alguna de estas fases y no te sientes bien, puedes dejarnos un mensaje o contactar con nosotros rellenando el forumulario aquí para que podamos ayudarte.


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Imagen realizada en http://www.canva.com y modificada por Terapia por el mundo.


Escrito por la licenciada Natasha Drago Grisak


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