• Natasha Drago Grisak

Mujeres migrantes

Actualizado: 4 may

Las mujeres migramos; lo hacemos solas, con pareja, con familia, con hijos, con amigos, por diferentes razones.


Pensando el concepto de migración como movimiento, las mujeres migramos también durante la construcción de nuestro ser. Migra nuestro cuerpo de niña dejando nuestra mente y nuestros sentimientos revueltos; migran nuestros deseos, transformándose; migra nuestro pensamiento centrado en nosotras si decidimos convertirnos en madres. Mujer y madre, doble desafío, doble migración.

Irse del país de origen es atravesar el duelo migratorio, que se suma a los que se suceden en la vida de una mujer.


Cada duelo, cada transformación nos hace más fuertes. Desde el psicoanálisis se responde a la pregunta sobre qué es ser una mujer desde la posición que ocupamos con respecto a un otro, pero también, podríamos aventurarnos a plantear que no existe una definición de mujer, sino que cada una se define de una manera única, singular, de acuerdo a cómo atravesamos esos duelos, a lo que aprendimos de ellos y cómo nos transformamos en consecuencia.


Al igual que en el proceso migratorio, donde construimos nuestra subjetividad con aquello que tomamos de nuestra cultura originaria y con todo lo que abrazamos de la cultura de acogida, realizamos una construcción de mujer con el devenir de acontecimientos y emociones vivenciados a lo largo de la vida que vamos transitando. Somos hijas, amigas, hermanas, madres, abuelas, acompañamos a quienes tenemos al lado y a la vez somos fuerza de trabajo, mentes creadoras, impulsoras de ideas y creación. Es decir, que al igual que en la migración de un país a otro, mutamos en el proceso.


Somos aquello que atravesamos, somos ese resurgir, migramos, duelamos, cambiamos. Y en ese camino nos hacemos fuertes, guerreras, defensoras de lo nuestro, aguerridas y merecedoras de todo lo que deseamos. Impulsoras de movimientos, acompañantes leales, amigas inseparables, trabajadoras, madres, esposas… ocupamos infinidad de funciones y muchas veces ¡todas a la vez! Ser migrantes es una de ellas, nos constituimos en un fluir de movimientos emocionales, psíquicos, físicos, espirituales y asimismo, nos movemos, migramos, dejamos un lugar y nos vamos a otro, a seguir transformándonos.



Milena Berti

Mujer, psicóloga y emigrante



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